Y vino para no ausentarse.

He de confesar que no me lo esperaba y es, quizá, en esos momentos, cuando todo nos da un vuelco. La sorpresa y el desconocimiento lograron que el efecto fuese aún mayor de que lo que hubiese sido normalmente. Y desde que llegó, mi vida no ha vuelto a ser la misma. El miedo me ha cambiado por completo. Yo no conocía el miedo. Y con esto no quiero decir que haya sido o sea aguerrido o más decidido que el resto del vulgo. Quiero decir simplemente que no se me había presentado jamás ocasión alguna en la que tuviese que enfrentarme a algo temible. En esa etapa de mi vida las palabras temor, miedo o pavor no tenían mayor significado para mí que el atribuido por los personajes de los libros que leía, o más bien devoraba, entre horas y antes de irme a la cama todas las noches. Digamos que tenían un alcance abstracto, intangible y vaporoso, como el amor de la adolescencia, que es siempre un amor inconsciente y descuidado por cuánto hay de desconocimiento; desconocimiento de lo que nunca será, de la incompatibilidad, la infidelidad, el engaño, la decepción y lo importante que es encontrar algo… [ Read More ]